La “imminent” destrucció de l’Iglésia

12 Junio 2009 por revistagama

Santiago Giraldo.

Fa poc va eixir un artícul sobre la película “Àngels i dimonis” que en estos dies està batent recort de taquilla en molts llocs. L’artícul explica i demostra les falsetats d’esta película i servix com guia per a la persona que busca la veritat objectiva sobre l’assunt. La font de l’artícul és: http://fratres.wordpress.com/2009/03/25/angels-demons-joseph-dias-separates-truth-from-lies-in-the-book-joins-the-catholic-league-in-calling-for-boycott-of-the-catholic-bashing-film/

Cap al final del mateix s’oferix la senya concreta del P. Bernard O’Connor, sacerdot del Canadà i oficial de la Congregació per a les Iglésies Orientals de la Santa Seu, que es trobava a Roma quan es filmava la cinta. El pare, vestit de civil, es va presentar com un turiste i va parlar en el personal encarregat de filmar la mencionada película, sense revelar la seua identitat de sacerdot.

El pare O’Connor va escriure un artícul en la revista mensual “Inside the Vatican” contant la seua experiència. Arreplega el comentari d’un dels “encarregats” que li va dir: “La miserable Iglésia està contra mosatros una atra vegada i mos està causant problemes”. I referint-se a Dan Brown, l’escritor del llibre “Àngels i dimonis”, va agregar: “com molts de mosatros, ell en freqüència diu que faria qualsevol cosa per a demolir esta detestable institució, l’Iglésia Catòlica. I triumfarem. Ya voràs”. També va dir: “al final d’esta generació no existirà més l’Iglésia catòlica, almenys no en Europa Occidental”.

En espanyol se sol dir: “del dicho al hecho hay mucho trecho” i més quan sobre l’Iglésia catòlica hi ha una solemne profecia, donada pel mateix Fill de Deu a Pere, en Mt 16,18: “I yo et dic que tu eres Pere i damunt esta pedra edificaré la meua Iglésia, i les portes de l’infern no prevaldran sobre ella”.

Dona curiositat saber com farà Dan Brown i el seu equip per a realisar el seu comés. Potser és veritat que ha trobat la manera eficaç per a poder produir en gran quantitat la poderosa substància cridà “antimatèria”. De fet, no seria difícil imaginar que ell i el seu equip siguen els verdaders “illuminati”.

Pero la destrucció de l’Iglésia no és lo que ha de preocupar. El que pot preocupar els cristians és la falsetat que quedarà en la ment de moltes persones no creents, al vore la película, i la publicitat tergiversada sobre l’Iglésia catòlica. Pero açò és alguna cosa providencial: no oblidem que Deu pot traure molt be del mal.

En dies passats, Jesús Colina, el director de la pàgina de servicis informatius ZENIT, va fer una entrevista al P. John Wauck, de la prelatura de l’Opus Dei. En l’última pregunta de l’entrevista, sobre la publicitat “gratuïta” que se li dona a la película, el P. Wauck responia: “¿qui està fent publicitat a qui? Esta és la qüestió. Possiblement hi ha publicitat en les dos direccions, pero si considerem el temps, les energies i els millons de dólars usats en la producció i promoció d’esta película, yo diria que mosatros mos emportem la millor part. És dir, que potser Deu està servint-se de Hollywood per a atraure l’atenció d’alguns sobre les riquees de la fe i la cultura catòliques”.

Dona pena Dan Brown, a qui, com es diu vulgarment, li va a eixir “el tir per la culata”. Volent difondre una història que no correspon a la realitat, Dan Brown suscita la curiositat en molts individus no creents, que llunt de la polèmica i de la malsana curiositat, comproven que l’Iglésia catòlica és molt diversa del que una película en efectes especials pot plasmar. És més, fins als efectes especials es queden curts, quan un pot admirar i palpar la grandea espiritual de les persones que van seguint la senda de Jesús.

Hi ha una frase de John Neal que diu: “Li ve be a l’home una miqueta d’oposició. Les cacherulos  s’alcen contra el vent, no a favor d’ell”. Tant de bo que esta película mos afirma més en la fe i en l’alegria de cridar-nos cristians.

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La “inminente” destrucción de la Iglesia

12 Junio 2009 por revistagama

Santiago Giraldo.-   Hace poco salió un artículo sobre la película “Ángeles y demonios” que en estos días está batiendo récord de taquilla en muchos lugares. El artículo explica y demuestra las falsedades de esta película y sirve como guía para la persona que busca la verdad objetiva sobre el asunto. La fuente del artículo es: http://fratres.wordpress.com/2009/03/25/angels-demons-joseph-dias-separates-truth-from-lies-in-the-book-joins-the-catholic-league-in-calling-for-boycott-of-the-catholic-bashing-film/

Hacia el final del mismo se ofrece el dato concreto del P. Bernard O’Connor, sacerdote canadiense y oficial de la Congregación para las Iglesias Orientales de la Santa Sede, que se encontraba en Roma cuando se filmaba la cinta. El padre, vestido de civil, se presentó como un turista y habló con el personal encargado de filmar la mencionada película, sin revelar su identidad de sacerdote.

El padre O’Connor escribió un artículo en la revista mensual “Inside the Vatican” contando su experiencia. Recoge el comentario de uno de los “encargados” que le dijo: “La miserable Iglesia está contra nosotros otra vez y nos está causando problemas”. Y refiriéndose a Dan Brown, el escritor del libro “Ángeles y demonios”, agregó: “como muchos de nosotros, él con frecuencia dice que haría cualquier cosa para demoler esta detestable institución, la Iglesia Católica. Y triunfaremos. Ya verás”. También dijo: “Al final de esta generación no existirá más la Iglesia católica, al menos no en Europa Occidental”.

En español se suele decir: “del dicho al hecho hay mucho trecho” y más cuando sobre la Iglesia católica existe una solemne profecía, dada por el mismo Hijo de Dios a Pedro, en Mt 16,18: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella”.

Da curiosidad saber cómo hará Dan Brown y su equipo para realizar su cometido. A lo mejor es verdad que ha encontrado la manera eficaz para poder producir en gran cantidad la poderosa sustancia llamada “antimateria”. De hecho, no sería difícil imaginar que él y su equipo sean los verdaderos illuminati.

Pero la destrucción de la Iglesia no es lo que debe preocupar. Lo que puede preocupar a los cristianos es la falsedad que va a quedar en la mente de muchas personas no creyentes, al ver la película, y la publicidad tergiversada sobre la Iglesia católica. Pero esto es algo providencial: no olvidemos que Dios puede sacar mucho bien del mal.

En días pasados, Jesús Colina, el director de la página de servicios informativos ZENIT, hizo una entrevista al P. John Wauck, de la prelatura del Opus Dei. En la última pregunta de la entrevista, sobre la publicidad “gratuita” que se le da a la película, el P. Wauck respondía: “¿Quién está haciendo publicidad a quién? Ésta es la cuestión. Posiblemente hay publicidad en las dos direcciones, pero si consideramos el tiempo, las energías y los millones de dólares empleados en la producción y promoción de esta película, yo diría que nosotros nos llevamos la mejor parte. Es decir, que quizá Dios está sirviéndose de Hollywood para atraer la atención de algunos sobre las riquezas de la fe y la cultura católicas”.

Da pena Dan Brown, a quien, como se dice vulgarmente, le va a salir “el tiro por la culata”. Queriendo difundir una historia que no corresponde a la realidad, Dan Brown suscita la curiosidad en muchos individuos no creyentes, que lejos de la polémica y de la malsana curiosidad, comprueban que la Iglesia católica es muy diversa de lo que una película con efectos especiales puede plasmar. Es más, hasta los efectos especiales se quedan cortos, cuando uno puede admirar y palpar la grandeza espiritual de las personas que marchan tras la senda de Jesús.

Hay una frase de John Neal que dice: “Le viene bien al hombre un poco de oposición. Las cometas se levantan contra el viento, no a favor de él”. Ojalá que esta película nos afirme más en la fe y en la alegría de llamarnos cristianos.

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Esos pilares que la política no puede condicionar ni cambiar

12 Junio 2009 por revistagama

Jorge Enrique Mújica.-    Quien ha visitado el campo quizá ha tenido la posibilidad de ver un pastor con su rebaño. Los animales van hacia donde los conduce el pastor y, normalmente, éste trata de hacerlo por caminos seguros y protegiéndolos de cualquier peligro.

En muchos documentales sobre el mundo animal, llama la atención que las manadas que no tienen un “pastor” humano, sí tienen un líder de grupo al que todos siguen sin chistar: a veces es el espécimen más fuerte, otras el más anciano.

Para que una sociedad camine unida hacia un mismo objetivo común precisa de una cabeza que la ayude a hacerlo. En buena medida esa función la tienen los políticos, aquellos que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

Concretamente en la vida humana, ¿hacia dónde quieren o deberían llevarnos nuestros gobernantes? Hacia el bien común, el asunto público más trascendental. Si ese bien que se pretende es para todos, debe haber entonces un sustrato común sobre el cual se debe apoyar toda legislación que promueva auténticamente la dignidad humana y, en consecuencia, el bien de todos. Y es que toda democracia sólo es posible si se funda en una adecuada y recta comprensión de lo que significa ser persona. De hecho, así fue como nació la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

¿Cuáles son esos pilares que no se pueden tocar sin el riesgo de que todo el entramado social se venga abajo? ¿Qué es eso que no se puede poner en discusión? ¿Cuáles son esos fundamentos que la política no debe condicionar o cambiar por mucho que una mayoría en senados o parlamentos ose cambiarlos?

El primer pilar es el de la vida. Todo lo que atente contra ella (aborto, eutanasia, clonación, experimentación con fetos, etc.) es un atentado contra la sociedad. La sociedad es como un cuerpo: si se amputa un organismo, lo resienten los demás miembros. Quizá no sea inmediato, pero la naturaleza pasa factura. El derecho a la vida es el primero y del que se derivan todos los demás. En este sentido, es un deber de los políticos el tutelar el derecho primario a la vida de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Al mismo tiempo, por la misma dignidad humana, se debe evitar tratar al no nacido, desde su concepción, como un objeto.

El segundo pilar inamovible es el de la familia, lugar natural donde un ser humano nace, crece y aprende las nociones del bien y del mal. De ahí también que los padres tengan reservado el derecho a la educación de sus hijos, según los principios de la moral natural y de la ética auténtica.

El tercer pilar es la libertad religiosa. Entre la esfera civil y la religiosa hay competencias diversas. Queda fuera del ámbito político los actos específicamente religiosos: profesión de fe, cumplimiento libre de actos de culto y sacramentos, doctrinas teológicas, comunicación recíproca entre autoridades religiosas y fieles, etc. Sin embargo, es derecho y deber de los ciudadanos, buscar la verdad y promover y defender, a través de todos los medios lícitos y buenos, las verdades morales sobre la vida social, la justicia, la libertad, el respeto a la vida, y todos los demás derechos de la persona. El hecho de que algunas de estas verdades también sean enseñadas por la Iglesia católica, no disminuye la legitimidad civil y la “laicidad” del compromiso de quienes se identifican con ellas.

De la libertad religiosa se deriva un derecho al que no se puede renunciar: el de la objeción de conciencia. Ninguna ley humana puede violentar la  conciencia de un ser humano. Ciertamente, esto lleva implícita una adecuada formación de la conciencia. Debe quedar claro que la libertad religiosa y de conciencia no son sinónimos de una igualdad de religiones o de sistemas ideológicos.

El cuarto pilar es la paz y la seguridad. En este sentido, es preciso un compromiso por parte de todos aquellos que, según su nivel, tienen una responsabilidad política en sus manos.

Ciertamente el ser humano se diferencia de los grupos animales gracias a su capacidad de conceptualizar, hacer juicios y razonamientos. De esto se deriva que cuando un postulado político de una persona concreta va en contra de esos pilares del edificio social, nunca debe ser apoyado. Sería como apoyar a un terrorista que se dedica a minar los cimientos de los edificios que procuran techo y protección.

La política no construye derechos, los reconoce y protege sobre el sustrato de la dignidad humana que comienza con el de la vida y pasa por todos los otros mencionados.

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Los pro vida superan a los abortistas en USA por vez primera

12 Junio 2009 por revistagama

Juanjo Romero.- El titular probablemente sea mentira, es muy conocida la historia de cómo Nathanson y el lobby abortista manipularon las encuestas para crear un clima favorable. Así y todo, atengámonos a las reglas del juego.

La empresa demoscópica Gallup realiza una serie de sondeos anuales sobre valores y creencias. Desde que comenzó la serie en 1995 es la primera vez que los «provida» superan a los abortistas: More Americans “Pro-Life” Than “Pro-Choice” for First Time.

No dispongo del estudio de campo completo, los resultados fueron publicados el viernes pasado, pero a la pregunta directa, los «pro-vida» han dado un vuelco (51%), han superado en diez puntos a los partidarios de la muerte y por primera vez en la historia son mayoría en Estados Unidos.

Los datos hay que tomarlos con pinzas, cuando se bucea un poco aparecen algunas inconsistencias. Por ejemplo: ¿cómo alguien que se autodefine provida puede aceptar matar a la criatura en «algunas circunstancias»?, pues la mitad de los encuestados opina que en ciertas circunstancias debe ser legal. Pero aún así tomados, confirman los datos que arrojaba en el estudio del Pew Research Center, que adelantaba una caída en picado de los partidarios de la legalización, total o parcial, del aborto (y eso que no preguntaba acerca de si lo consideraban un derecho).

Los cruces por edad, sexo, religión, afiliación política son interesantísimos —deformación profesional—, pero no quiero aburrir, quizá destacar que también por primera vez las mujeres «pro-vida» superan en cinco puntos a las abortistas.

Sin embargo, he ido apuntando varias reflexiones para las que no tengo una respuesta clara.

1.    La postura es transversal, no está ligada a ningún partido político. Si fuese cierta la ecuación Republicanos= Pro-Vida, Demócratas=Abortistas, habría ganado McCain las elecciones. ¿Ocurre lo mismo en otros lugares del mundo?

2. Obama es un animal político. Por qué conociendo esta tendencia sociológica han apostado tan fuerte por la cultura de la muerte. ¿Simple cortina de humo?, ¿proyecto social definido y patrocinado?

3.    Qué cosas han hecho los buenos de la «Guerra Cultural» para darle la vuelta a la situación. ¿Seremos nosotros capaces de hacer lo mismo?, o la sociedad del iam fetet.

4.    Conociendo cómo se amañaron en el pasado los resultados para lograr cambiar estados de opinión: ¿hay gato encerrado?

Cuando lo tenga más claro os lo cuento.

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De curas, celibato y otras reflexiones

12 Junio 2009 por revistagama

Julieta Mújica Villegas.-   Fue hace tres años, a la salida de un cine ubicado en el centro de una mega plaza comercial. Estábamos tomando un refresco cuando pasó por ahí: era joven, de buen porte y, evidentemente, se trataba de un novel sacerdote o de un seminarista. Cuando pasó cerca de nosotras una de mis amigas dijo en voz alta: “¡qué desperdicio!”. Él se detuvo, viró con parsimonia, semblante tranquilo, y con voz pausada, clara y masculina dijo: “Desperdicios como yo somos llamados por Dios para tratar de salvar a desperdicios como tú”.

En los últimos meses han salido a la luz diversos casos de sacerdotes, e incluso de algún obispo, que fallaron a su promesa o voto de celibato. Más allá del morbo que suscitan todos estos sucesos y que suelen ser objeto de venta por parte de algunos medios de comunicación, y de consumo por parte de muchas personas, está una reflexión más profunda. Digo ya desde ahora que no justifico en ningún caso las acciones, pero me queda claro que tampoco puedo constituirme en juez de nadie, menos después de haber reflexionado un poco más en algunos puntos que no pueden pasar desapercibidos.

El primer punto es relativo al qué hago yo cómo católica por los ministros de Dios. Conozco a no pocas personas que atacan y critican los casos que objetiva o falsamente van saliendo a la luz, incluso siendo creyentes, pero ¿acaso rezamos y nos sacrificamos por ellos?

Es verdad que tanto sacerdotes como religiosas son o deben ser conscientes de la radicalidad de su llamado y de las exigencias que éste mismo implica, pero esta consciencia no nos exime de estar más al pendiente de qué necesitan nuestro sacerdotes y religiosos, no nada más materialmente, si bien ya es buen comienzo.

Una palabra de aliento, estar disponibles para escucharles, ayudarles, atenderles… en definitiva vivir la fe, que es también un hondo sentido de familia, debería ser una constante. Su ministerio pastoral es costoso y las más de las veces no vemos todos los sacrificios humanos que se esconden detrás del apostolado de cada una de las personas consagradas.

Otro punto es referente al trato. A veces me llama la atención que las mujeres jóvenes deseen confesarse con los curas jóvenes como si el perdón dependiese de la juventud del confesor. Quizá por prudencia y en un afán de ayuda a través de su consejo, debería ser más habitual acudir a sacerdotes experimentados al momento de tratar o pedir confesión en temas tocantes al sexto y noveno mandamiento, especialmente.

También me impacta la manera como a veces podemos ir vestidas las mujeres ya no solo a ese Sacramento (escotes de pecho y falda, pantalones entallados, etc.). En este contexto, las mujeres respecto a los hombres consagrados, y los hombres respecto a las mujeres consagradas, deberíamos saber presentarnos decentemente delante de ellos. Sí, son parte de nuestra familia en la fe pero no hay que comportarse con familiaridad con ellos: tocarles en todo momento, abrazarles a la primera ocasión, desvivirse en halagos que, además de que pueden ser adulaciones falsas, salen sobrando… El sentido de familia y la familiaridad son dos cosas diversas.

Durante las últimas semanas también me ha venido insistentemente a la mente una pregunta: ¿en quién tengo puesta mi fe? Y está claro: ante todo mi fe está puesta en Cristo. Por tanto el fallo de un sacerdote –o de millones de ellos, si se diera el caso– no debe mermar mi fe en Dios que no falla, y en su Iglesia, medio de salvación. Mi fe no está en el ministro sino en Cristo mismo. Un sacerdote podrá fallar porque puede elegir libremente el mal, pero Dios nunca falla. Me queda claro que a pesar del ministro, Dios actúa. Y esto es una muestra más del milagro y del misterio de la fe: Dios nos puede hacer llegar su gracia a través de cañerías sucias porque nos ama.

No tengo en reparo en decir que besaría las manos de todos los sacerdotes del mundo, también de los indignos; no porque ellos lo merezcan sino porque son las manos que han bajado a Dios a la tierra y un día fueron ungidas con el óleo que los configuró sustancialmente con Cristo.

Vivimos en un tiempo donde la sexualidad ha sido banalizada. Lo erótico se ha convertido en objeto de consumo y más se vende en tanto cuanto esté menos cobijada le persona que exhibe.

La publicidad en la televisión, en las revistas, en los periódicos, en los anuncios espectaculares al lado de las autopistas y carreteras; las canciones, los programas y series de televisión, las películas… todo parece querer llevar en una sola dirección. Y es obvio que un alma consagrada no va con los ojos vendados por el mundo. También es víctima de ese ambiente pero nosotros podemos ayudarlo. ¿Cómo? Cuántos correos electrónicos de dudosa reputación podemos evitarles (o también los que sólo le pueden quitar el tiempo); cuántos regalos verdaderamente útiles de acuerdo a su condición de célibes; cuánta motivación de nuestra parte para espantarle “las moscas que merodean la miel”; ¡hay que seguir suscitando el amor a nuestros sacerdotes y monjitas! ¡Apoyemos la vocación de quienes Dios quiere llamar en nuestros hogares! Este año sacerdotal que comenzaremos el próximo día 19 de junio, por iniciativa del Papa Benedicto XVI, es un medio más para revalorar la figura sacerdotal.

No creo que la abolición del celibato sea la medida correcta ante los hechos que hemos ido conociendo y que, quizá en un futuro, se seguirán sucediendo. Y no lo creo porque la fe suele ir contra corriente, la fe no está para adaptarse a lo trivial y novedoso, la fe no es fruto de la democracia. Me parece que la Iglesia ya está haciendo mucho al recordar constantemente cuáles son las motivaciones que debe haber en el candidato al sacerdocio, lo que muchas veces vale también para todas las almas consagradas.

No se me hace justo que precisamente los que hablen contra la castidad consagrada sean precisamente los que han fallado en ese compromiso que un día hicieron consciente y libremente esas personas. ¿Y los testimonios de tantos otros que viven sus compromisos de amor con Dios, por qué no salen a la luz con tanta insistencia como los de los absentistas? Sí, todo podría ir a la deriva de lo facilón y lo más práctico. Pero si a facilidad y practicidad nos sujetásemos, quizá la ascesis cristiana no tendría ningún sentido así como las virtudes que se nos recomiendan vivir en este credo.

Cuando en el centro comercial aquel joven sacerdote –¿o seminarista?– respondió de esa manera a mi amiga, comprendí que ese hombre amaba su vocación y tenía clara la misión que Dios le había confiado y él aceptó realizar. Desde entonces he caído en la cuenta que mi misión como católica es también la de apoyar esa misión que, en definitiva, también es la todos los que creemos en Cristo.

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El pastor perdut

6 Junio 2009 por revistagama

Fernando Morales .- ¿Qué vos pareix, si cent ovelles tenen un pastor i un dia es desencarrila.…?

Que un pastor abandone la mallada de l’Iglésia no pot convertir-nos en juges desapiadats.
Més be és el moment de pasturar ovelles, perqué eixe el seu pastor està desorientat. Perqué este pastor seu està desesperat al vore’s descobert en el seu fracàs.

Fon el por i la passió els que ho han espentat a cobrir, en un error més greu, el seu pecat.

Dis-me, pastor, ¿des de quan no parles en el teu Amat, al qué vas jurar amor etern? ¿Des de fa quant sents que encara que Ell és el teu Pastor encara et falta alguna cosa? ¿I quan te vas passar de pastor a assalariat? «L’assalariat, que no és pastor, a qui no pertanyen les ovelles, veu vindre al llop, abandona les ovelles i fuig» (Jn 10,12).

Si hui les abandones i vas a un atre ramat, ¿potser no les amaves des d’antany? Ya va haver-hi un atre pastor, que al vore’s molt torbat, va negar a aquell que li havia entregat el seu gayato. Escolta tu també el cant dels galls. (cf. Mt 26.74).

Torna a la teua mallada, que et necessitem. Que pots també tu plorar les teues grans errors i repetir el gest junt en el llac: «Senyor, tu saps tot, tu saps que t’ame» (Jn 21,17).

Perqué el Pastor Etern a tu t’està buscant, ara eres la seua ovella, perduda pels camps. ¿És que no reconeixes la veu del Bon Pastor? ¡Et crida pel teu nom! I no descansarà fins a que li permetes prendre’t entre els seus braços. I llavors tornarà cridant alegrat: «alegreu-vos en mi, perqué hem trobat el meu pastor volgut, al meu corder amat; aquell que era mort, i ara ya està sa; perqué estava perdut, i ara ha segut trobat» (cf. Lc 15,6.32)

Els paisages d’una ciutat

6 Junio 2009 por revistagama

Miguel Aranguren  www.miguelaranguren.com  .- Una mateixa ciutat té distints paisages, depenent del lloc des d’on es contemple. En Madrit, que és la meua, han alçat quatre torres d’arquitectura vanguardista que han canviat, de sobte, la llínea més o menys horisontal de l’urbs. Des del nort, la capital d’Espanya pareix lligada a eixos quatre nous pals, que en una tensió que a vegades cobrixen els núvols pareixen dirigir el rumbo dels seus més de quatre millons d’habitants.

A vegades basten quatre detalls, quatre arrapacels, per a que una ciutat que era coneguda més pel tipisme del seu bon viure, comence a competir en eixes metròpolis que pareixen dissenyades per a una nova edició de Blade Runner. I no sé si casa prendre’s unes tapes -el diví aperitiu- en treballar en la planta huitanta-huit, a més de tres-cents metros de distància del sol i pujant, d’un edifici que pareix un bucle que cau des del firmament. Ademés, una vegada dalt, el paisage confon, perqué acostumats a mirar des de l’asfalt hem de deprendre a ubicar els llocs des del mateix lloc a on els àngels mos vigilen.

En Nova York, metrópoli en la que l’arquitectura dels arrapacels és l’idiosincràsia pròpia de Manhatan des dels anys vint de la passada centúria, dona gust enfilar fins a l’alt de l’antena de l’edifici Chrysler i aguaitar al buit en el presentiment del mateix King Kong. Des de la picota es domina en perfecció milimètrica el disseny de les avingudes que baixen cap al sur de l’illa i les que estan traçades cap als ponts que la unixen al continent. Ademés, quasi a colp de mà, et rodegen els milers de finestrals d’atres arrapacels històrics que amaguen la seua bellea retro als viandants per a reservar-se-la als helicòpters, els alpinistes, els goriles jagants del celuloide i els turistes curiosos.

En Madrit, no obstant, la sensació és ben distinta: al nort, els carrasquerals i la serra blava que tan be plasmara Berruguete en els seus llenços. Al nordest, els polígons industrials que pareixen roçar els barris de lux i els PAU (horrible acrònim!) que sonen a chicharra i desbaratament (Sant Pedra, Les Taules…). Al Sur, el passeig de la Castellana com a única artèria per la qual  les venes d’una ciutat que, fins fa ben poc, fon un poble gran, una localitat de barris i verbenes els veïns de la qual escarnien en rutilància castiça als del barri del costat. Lavapiess, Latina, Tetuán de les Victòries, Chamberí, Hortaleza, Centre, Guindalera, Vallecas…, pareixen ben lluntans a Soho, Tribeca, Chinatown, Little Italy…, per més que mos caiga en sort o en desgràcia un alcalde encabotat a convertir capital tan manchega en un formage grallara internacional, castigant els seus patits ciutadans a una successió interminable d’obres faraòniques que mai acaben abans de tres o quatre anys.

Pero començava este artícul explicant que una ciutat té distints paisages, depenent del lloc des del que es contemple. No és lo mateix viure Madrit entre els bastides, les cavadores, els martells hidràulics i els operaris que han pres el carrer Serrano -portant a la ruïna a les principals tendes de la capital- que patir-la en l’interior d’un automòvil o gojar-la damunt una moto o el sellí d’una bicicleta. Madrit, per continuar en el meu eixemple, és una ciutat agradable per a passejar a lo llarc i ample dels seus pulmons verts –El parc del Retir, el de l’Oest, la Casa de Camp…-, inclús una ciutat maravellosa quan es chafa el marbre dels seus millors museus. Tot depén de l’altura de mires, de la possibilitat del nostre temps, de les inquietuts que es manegen la nostra curiositat

En Obama, ¿qué vindrà després?

6 Junio 2009 por revistagama

Carolina agró de López .-   En la seua presa de possessió com a president dels Estats Units, Barack Obama va proclamar i va resaltar una idea que va fer eco al voltant del planeta.

Més allà d’un discurs centrat en l’orde econòmic, Obama va fer émfasis en la crisis de valors que va portar al seu país a violar inclús els drets humans que tant s’enorgullien de defendre.

Els valors de que depén l’èxit, va afirmar Obama a Washington, són vells pero “són verdaders”: “…sàpien vostés que Amèrica és l’amiga de cada nació i cada home, dona i chiquet que perseguix un futur de pau i dignitat”, va declarar.

No obstant, als tres dies d’aquell eloqüent discurs, el president va fer marcha arrere. Les seues accions ho van dir tot: Amèrica ya no és amiga de tots els chiquets, ni defén la dignitat de tots ells. Açò ho va expressar sense paraules al moment de revocar la prohibició de destinar fons federals a les organisacions que promouen l’abort en països en via de desenroll. També ho va fer a l’aprovar la investigació i manipulació de cèlules embrionàries.

Encara que parega mentira, la decisió de revocar la coneguda com “Política Ciutat de Mèxic”, que va posar en marcha l’expresident George Bush fa huit anys, es va fer pública el tercer dia de mandat del nou president.

Cal recordar que el cardenal Francis George, arquebisbe de Chicago i president de la Conferència Episcopal dels Estats Units, havia escrit a Obama abans de la inauguració del seu mandat, demanant-li que mantinguera la política del seu antecessor davant de l’abort.

És per això que centenars de persones defensores de la vida dels no naixcuts hui mos preguntem: ¿com és possible que després del seu discurs inicial  com  president dels Estats Units, en pro de rescatar els valors, Obama es pronuncie a favor de l’extinció del nonats i la manipulació genètica d’embrions?

Hi ha analistes convençuts que les polítiques antivida i antifamília dels demócrates, van pesar més en el nou president nort-americà que els suposts principis i conviccions que va manifestar tindre i defendre durant la seua campanya i en la seua presa de possessió.

Ademés d’això, hi ha una miqueta més: Barack Hussein Obama també oblida de sobte seguir el pensament d’Abraham Lincoln, l’expresident de qui es diu fervent admirador al grau d’haver fet el jurament presidencial sobre la seua Bíblia.

Seria bo recordar-li a Obama que una de les virtuts més destacades de Lincoln fon precisament la seua compassió cap als més desprotegits, en especial cap als chiquets i cap a les viudes.

Conten els seus biógrafs que Abraham Lincoln sempre es va commoure pel patiment alié. “Ho comprenia i ademés ho compartia”. Aixina ho demostren algunes de les seues cartes, com aquella que va escriure a una viuda de Boston, la senyora Bixby, qui va perdre a dos dels seus fills en el camp de batalla.

L’escritor William Bennett, en un dels seus llibres transcriu la carta enviada per Lincoln a la viuda, el 21 de novembre de 1864. I diu en un dels seus paràgrafs: “Sé quant inútil i infructuosa ha de paréixer qualsevol paraula meua que intente distraure-la de la seua aflicció per una pèrdua tan agobiadora, pero no puc abstindre’m d’oferir-li el consol… prec al Pare Celestial puga aplacar l’angoixa de la seua pèrdua, i li deixe només l’afectuós recort dels sers volguts i perduts, i el solemne orgull que deu vosté sentir a l’haver realisat un sacrifici tan costós en l’altar de la llibertat”.

D’ací la incògnita: ¿i a on va quedar la compassió del president actual dels Estats Units cap als més dèbils i desprotegits? ¿Si açò els fa als nonats que farà en els ancians o els immigrants illegals?

El cas és que només han passat mesos des que Obama va assumir la presidència del seu país, i les expectatives sobre la seua arribada a la Casa Blanca, en quant a les polítiques a favor de la vida, ya no són encorajadores sino tot lo contrari.

Costa molt creure que només van bastar uns dies perque el president demócrata tirara per la borda el seu discurs sobre valors i drets humans.

Em pregunte: si abolir la restricció d’otorgar fons econòmics a entitats estrangeres que promouen l’abort, i l’autorisació de destruir embrions per a la seua investigació, són un dels primers actes d’Obama, ¿qué vindrà després?

El pastor perdido

6 Junio 2009 por revistagama

Fernando Morales.-  ¿Qué os parece, si cien ovejas tienen un pastor y un día se descarría…?

Que un pastor abandone el redil de la Iglesia no puede convertirnos en jueces despiadados.

Más bien es el momento de apacentar ovejas, porque ese su pastor está desorientado.  Porque este pastor suyo está desesperado al verse descubierto en su fracaso.

Fue el miedo y la pasión quienes lo han empujado a cubrir, con un error más grave, su pecado.

Dime, pastor, ¿desde cuándo no hablas con tu Amado, al que juraste amor eterno? ¿Desde hace cuánto sientes que aunque Él es tu Pastor aún te falta algo? ¿Y cuándo te pasaste de pastor a asalariado? «El asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye» (Jn 10,12).

Si hoy las abandonas y vas a otro rebaño, ¿quizá no las amabas desde antaño?  Ya hubo otro pastor, que al verse muy turbado, negó a aquel que le había entregado su cayado. Escucha tú también el canto de los gallos. (cf. Mt 26.74).

Regresa a tu redil, que te necesitamos. Que puedes también tú llorar tus grandes fallos y repetir el gesto junto al lago: «Señor, tú sabes todo, tú sabes que te amo» (Jn 21,17).

Porque el Pastor Eterno a ti te está buscando, ahora eres su oveja, perdida por los campos. ¿Es que no reconoces la voz del Buen Pastor? ¡Te llama por tu nombre! Y no descansará hasta que le permitas tomarte entre sus brazos. Y entonces volverá gritando alborozado: «alegraos conmigo, porque hemos encontrado a mi pastor querido, a mi cordero amado; aquel que estaba muerto, y ahora ya está sano; porque estaba perdido, y ahora ha sido hallado» (cf. Lc 15,6.32).

Los paisajes de una ciudad

6 Junio 2009 por revistagama

Miguel Aranguren  www.miguelaranguren.com .-   Una misma ciudad tiene distintos paisajes, dependiendo del lugar desde donde se contemple. En Madrid, que es la mía, han levantado cuatro torres de arquitectura vanguardista que han cambiado, de sopetón, la línea más o menos horizontal de la urbe. Desde el norte, la capital de España parece atada a esos cuatro nuevos mástiles, que con una tensión que a veces cubren las nubes parecen dirigir el rumbo de sus más de cuatro millones de habitantes.

A veces bastan cuatro detalles, cuatro rascacielos, para que una ciudad que era conocida más por el tipismo de su buen vivir, comience a competir con esas metrópolis que parecen diseñadas para una nueva edición de Blade Runner. Y no sé si casa tomarse unas tapas -el divino aperitivo- con trabajar en la planta ochenta y ocho, a más de trescientos metros de distancia del suelo y subiendo, de un edificio que parece un bucle que cae desde el firmamento. Además, una vez arriba, el paisaje confunde, porque acostumbrados a mirar desde el asfalto tenemos que aprender a ubicar los lugares desde el mismo lugar donde los ángeles nos vigilan.

En Nueva York, metrópoli en la que la arquitectura del rascacielos es la idiosincrasia propia de Manhatan desde los años veinte de la pasada centuria, da gusto trepar hasta lo alto de la antena del edificio Chrysler y asomarse al vacío con el pálpito del mismo King Kong. Desde la picota se domina con perfección milimétrica el diseño de las avenidas que bajan hacia el sur de la isla y las que están trazadas hacia los puentes que la unen al continente. Además, casi a golpe de mano, te rodean los miles de ventanales de otros rascacielos históricos que esconden su belleza retro a los viandantes para reservársela a los helicópteros, los alpinistas, los gorilas gigantes del celuloide y los turistas curiosos.

En Madrid, sin embargo, la sensación es bien distinta: al norte, los encinares y la sierra azul que tan bien plasmara Berruguete en sus lienzos. Al noreste, los polígonos industriales que rozan los barrios de lujo y los PAU (¡horrible acrónimo!) que suenan a chicharra y desguace (San Chinarro, Las Tablas…). Al Sur, el paseo de la Castellana como única arteria por la que bajan las venas de una ciudad que, hasta hace bien poco, fue un pueblo grande, una localidad de barrios y verbenas cuyos vecinos chuleaban con rutilancia castiza a los del barrio de al lado. Lavapiés, Latina, Tetuán de las Victorias, Chamberí, Hortaleza, Centro, Guindalera, Vallecas…, parecen bien lejanos a Soho, Tribeca, Chinatown, Little Italy…, por más que nos caiga en suerte o en desgracia un alcalde empeñado en convertir capital tan manchega en un queso gruyere internacional, castigando a sus sufridos ciudadanos a una sucesión interminable de obras faraónicas que nunca acaban antes de tres o cuatro años.

Pero empezaba este artículo explicando que una ciudad tiene distintos paisajes, dependiendo del lugar desde el que se contemple. No es lo mismo vivir Madrid entre los andamios, las excavadoras, los martillos hidráulicos y los operarios que han tomado la calle Serrano -llevando a la ruina a las principales tiendas de la capital- que padecerla en el interior de un automóvil o disfrutarla sobre una moto o el sillín de una bicicleta. Madrid, por continuar con mi ejemplo, es una ciudad agradable para pasear a lo largo y ancho de sus pulmones verdes –el parque del Retiro, el del Oeste, la Casa de Campo…-, incluso una ciudad maravillosa cuando se pisa el mármol de sus mejores museos. Todo depende de la altura de miras, de la posibilidad de nuestro tiempo, de las inquietudes que manejan nuestra curiosidad.